La primera cita con El Feminista fue un sábado a la noche. Hasta entonces habíamos seguido estrictamente el protocolo: intercambio de mails, intercambio de celulares y charla telefónica. Pero cuando hablamos, tuvimos tan buena onda que en lugar de avanzar al paso siguiente de “tomar un café”, me invitó directamente a cenar.
Me pareció de tan buen augurio que yo, que siempre asocio un rotundo NO a la idea de sexo en la primera cita, me fui depilada y con un conjuntito cola less y push up.En el restaurant, El Feminista me contó que tenía una empresa de software, que había cruzado la Cordillera en bici y que dentro de poco se iba a Europa a hacer cicloturismo por el Camino de Santiago. Finalmente la cena no fue para tanto, pero la pasé bien y cuando me dijo que quería volver a verme, le contesté que yo también. Al día siguiente, le escribí para agradecerle su invitación y esto fue lo que me contestó:
Hola Ana, sos una persona muy agradable, fue muy placentero para mí compartir esa cena y te propongo un desafío: en este nuevo camino que creo ambos estamos intentado, sabemos (mas allá de hasta donde lleguemos) que es muy importante como nacen los vínculos. Que te parece si tenemos otro encuentro, pero dejo en tus manos la iniciativa, elegir lugar y actividad y hacer la invitación.
Entre las cosas que deseo es encontrar un par, para esto es interesante dejar de lado las pautas sociales clásicas que están enmarcadas en el machismo y jugar desde el deseo mutuo, compartiendo los gustos o lugares que nos resultan significativos a cada uno. Por supuesto que cada situación no tiene que ser equivalente, podemos comer pizza de cancha en la Boca o ir a ver un recital al parque centenario, lo que importa es lo que cada uno pone al pensar la salida.
Si te gusta el juego y te interesa seguir apostando voy a estar a la escucha de lo que digas.
Un beso
Unos días después, Alicia me pregunta qué pasó con el candidato. Le reenvió lo que me escribió y agrego:
Y cuando lo leí me pareció maravilloso que no permita que la más mínima gota de sexismo contamine nuestra relación. Pero tambien me parece que la propuesta corre por mi cuenta en $$$$ y te aseguro que no somos pares en lo económico para nada. Pero de eso no estoy segura.Por ahí lo interpreté mal.
Tampoco me parece un desafío hacer todo sola. Ya sé que puedo. Crié a mis hijos sola, me mantengo sola, llevo sola mi auto al taller… Además tengo que invertir en en peluquería, manicura, pedicuría, depilación, ropa y accesorios varios. No me importaría que él se ocupara de la salida. Imaginate, ni siquiera llegamos a la segunda cita ¿y su técnica de seducción es que yo me encargue de todo?…
Pero como ni nos conocemos, voy a tratar de ir en positivo y ver qué pasa esta noche. Por ahí tengo una sorpresa agradable. Lo invité a cenar en Tandoor, un restaurant hindú. Fuimos con Viviana, el día que tuvimos que quedarnos para presentar la facturación. Pasamos de casualidad y la verdad es que me gustó. Comimos muy bien y había unos menúes así que no es tan caro.
Después te cuento cómo me fue.
Un beso
Ana
